El marajá fue en busca del hombre feliz para pedirle su camisa, pues cree que así él también podría ser feliz, porque piensa que la felicidad está en los bienes materiales, pero se equivoca.
Por más que lo buscó nunca logró encontrarlo, y vivió triste y solo, por empeñarse en tener lo que otros tenían y ver que no conseguía nada.
Un día se dio cuenta de que la felicidad no estaba en lo superficial sino en el amor, la paz, la amistad... y emprendió un camino en el que sentirse feliz por sí mismo, sin desear lo de los demás, sino compartiendo y aprovechando lo que tenía, desde aquel día vivió feliz y no volvió a estar solo.
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"No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, y de nada te sirven tus riquezas si no tienes con quien compartirlas..."

para no ''valer'' es una verdad como una casa :D
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