sábado, 29 de octubre de 2011

Algo pequeñito*

Voy caminando  por la calle.. el frío se apodera de mí, y la música hace que me marque un ritmo, las luces de las farolas, de los semáforos, de los coches... iluminan mi camino, voy rápida, sé que solo yo se quien soy y dónde estoy y voy, veo a gente desplazándose de un lugar a otro, y me pierdo entre la multitud tratando de encontrar algo diferente, pero en realidad no sé a donde me dirijo, simplemente camino, porque no puedo parar, mis pies andan solos sin rumbo alguno, me vienen miles de cosas a la cabeza, y muchas preguntas sin respuestas coherentes, añoro a personas y momentos... y no entiendo por qué, de tantas personas que hay, solo necesito alguna que otra, y que por desgracia no se encuentran ahí en ese momento, tampoco sé lo que estarán haciendo, pero sí que las echo de menos, y que vaya donde vaya no las encuentro, y que ellas estarán haciendo su vida como si nada, mientras yo me acuerdo de todo, entonces es cuando me paro a pensar, y me digo: ¿Quién soy yo para el mundo?- en realidad no soy más que un minúsculo punto, en un cuadrado gigante.

1 comentario:

  1. !qué sensación tan conocida y familiar! La he sentido muchas veces a lo largo de unos interminables años. He buscado en los rostros de personas desconocidas los rostros de mis seres más queridos, para aliviar mi sufrimiento, pero el dolor de pensar que ellos hacian su vida "sin mas", que yo no era nada para ellos, era tan lacerante que preferia morir para no sufrir más. Menos mal que mi instinto de supervivencia me susurraba desde la hondura de mi desolación: -ponte tu armadura oxidada, ponte tu armadura de caballero oxidada- y así poco a poco el dolor dejó de ser líquido y dejó de fluir por todo mi ser, para petrificarse y quedarse quieto en una parte de mí. Sigue en mí pero no se derrama.
    Valdemanueles.

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