En la montaña más alta, mi pie resbala, se desprenden piedras. Ahí apareces, me agarras. Entonces me da igual lo que pase, estoy contigo.
La cabina de la noria se queda en lo más alto y se balancea, pero estoy contigo, no hay miedo. ¡Menudas vistas!
De madrugada camino, todo está oscuro, todo está solitario, todo para ti y para mí. Estoy a salvo.
Me pierdo en un lugar desconocido, ¿preocuparme?, mucho pensar; el objetivo no será más que cuidarte.
¿Si tú no me acompañas?
No podría hacer nada, nada sin temer.
No sería tan divertido, no sería con tantas ganas...
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