Te busco desesperadamente como si me valiera la vida en encontrarte. Lo hago mientras corro, mientras visito todos aquellos lugares a los que solíamos ir, mientras pienso en volver a verte con una gran sonrisa en la cara. Razones tengo entonces para buscarte con tantas ganas. Te busco así, pero no logro alcanzarte, por más que piso, no llego. Cuando voy allí, y creo que por fin asomas, vuelves a desaparecer y todo a mi alrededor se vuelve oscuro de nuevo. Toda la luz la llevas tú, y con cada visita insesperada me deslumbras, me dejas en la ceguera pasajera, es así cuando entonces, casi sin ver, intento llegar a donde estés, cuando extiendo mi brazo y parece que te rozo, que te cojo al cerrar mi mano, pero al traerla de vuelta lo hace vacía y ardiendo. Intento retroceder y hacerlo con más fuerzas, de forma más insistente, pero te resistes y vuelves a marcharte.
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