lunes, 12 de noviembre de 2012

Resurgir, recargar y recordar.

¿Qué pasa? ¿Por qué todo se vuelve tan oscuro?
Déjame observar con claridad, déjame ver qué pasa a mi alrededor, sin mentiras, sin sueños.
Necesito saber en qué momento tengo que cerrar los ojos y en cuál tengo que concentrarme.
Es hora de ver la realidad, ¿por qué siempre arriesgas conmigo? ¿No tienes miedo de que te falle? Si ya pasó y perdimos, ¿por qué caímos de nuevo? Aún conociendo como soy, ¿qué haces aquí?
Te vendes demasiado, o fácilmente, tal vez. Sabes donde dar, también quién sigues siendo pase el tiempo que pase, pero no hasta que punto puedo mantenerme al margen.
Si quiero acabar con el silencio y romper con todo esto, lo voy a hacer, ¿acaso tú no lo sabes?
Estoy segura de que sí, pero no de que seas consecuente, tampoco  me ves capaz de hacerlo, puede que me conozcas, pero no siempre funciono igual, ni yo sé cuando estoy formando parte de un mecanismo y cuando no.
Puedo parecer tan predecible la mayoría de las veces... y puedo resultar tan inimaginable alguna que otra... puedo decirte que no me importas aunque seas lo que más necesite.Y lo peor; que lo haga solo por conseguir lo que tanto tiempo esperaba: mi puta recarga. El encuentro, el dichoso encuentro.
Diciendo que no será nada más que eso, puedo tenerte de nuevo entre mis brazos y compartir un par de risas y miradas, aunque luego se esfume y pase otro más... el tiempo. El tiempo que todo lo cura, ¿no? Y una mierda...
Y en mi opinión, como nada cura sino distorsiona, prefiero renovar mi recuerdo, el de siempre, el que brilló como el que más, antes que intentar dejarlo en el olvido. No sé si podría.  Al menos, así aprecio y puedo volver a vivirlo con ese fuerte color que haga parecer que nunca ha acabado.
Me contradigo, pues digo que quiero la realidad, sin sueños, pero no puedo resistirme a este.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total