martes, 18 de septiembre de 2012

Difícil ser sin depender

Hacía días que no era, hacía días que se había hecho el silencio, días tristes, largas noches en vela. Caminaba hacia la nada, mirada perdida, buscaba sitios para poderse refugiar, montañas donde contemplar las estrellas, donde solo su eco poder escuchar. 
Todo fue por lo que un día brilló, pero en cuanto perdió intensidad, ella no regresó, ella no volvió a ser.
Nunca nadie supo que le hizo cambiar, ni tiempos, ni lugares, ni personas, era todo tan raro y desconocido que hasta asustaba que esto no acabara, pero eso solo dentro ella lo llevaba, y solo ella sabía el porqué pero no el cómo ponerse de vuelta por sí sola. Yo sé que lo intenta, no le gusta estar así, nunca había dependido de nadie, pero creo que esta vez su dependencia era su debilidad.
-Vuelve a ser, ¿no te das cuenta de que ya no sientes? No te encierres. Quiero verte sonreír, luchar por lo que quieres, defender todo aquello en lo que crees. No puedes hacerme esto, no puedes desaparecer. Hazme caso no te tumbes aquí, es peligroso, en cualquier momento te pisan, ¿lo vas a permitir? Sabes que nunca has sido así, y que yo nunca me he ido, lo siento si pensaste eso, pero nunca he dejado de cuidarte. Anda tonta, ven-

Se enganchó fuerte de su mano, después vino un abrazo, con él una enorme sonrisa se dibujó en su cara y así unas dulces lágrimas se derramaron desde sus brillantes ojos.

Entonces, ella regresó, volvió a ser y feliz fue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Vistas de página en total