
Cuando encontramos algo y lo vemos desde lejos o desde fuera, parece tan especial, sin defectos, y... hasta perfecto, nos dejamos llevar por él.Pero cuando lo vamos conociendo mejor y lo vamos viendo desde más cerca, se van viendo los desperfectos, las pequeñas manchas, que hacen cada vez más pequeñas las virtudes. Al final nos llevamos el "chasco" por haber visto algo, tan grande, tan especial y perfecto y a la larga no era más que un engaño. Hay veces que los defectos son tan minúsculos, que son olvidados.
No hay que dejarse llevar por esas apariencias, tenemos que estar seguros de lo que hacemos, y de quién nos queremos fiar, no confiar en la primera persona que nos apetezca o que nos guste por fuera, sino en las que siempre están y en las que conozcamos de verdad.
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